Esta semana leí un par de publicaciones en distintos blogs, relacionadas a lo que se refiera a la música offline (fuera de las plataformas digitales), que casualmente se escribieron el mismo día.
Esa casualidad de leer publicaciones del mismo tema y hasta publicadas el mismo día, escritas por dos personas que quizás no se conozcan entre si me llama la atención y me gusta que suceda. La magia de los blogs.
En el primer artículo del blog Entre Dragones y Pinguinos titulada «Simplemente escuchar música» expone diferentes decisiones con justificaciones, algunas fácilmente refutables de porqué cada uno de los integrantes que las exponen prefieren la música en formato físico.
La otra publicación del Blog Galería Preciados titulada “El despotify, el internés, el decrecimiento, la promosió” , donde en un articulo basado, extenso y apoyado en otras publicaciones y comentando su experencia en ese proceso de ”despotifación” (¿así se dirá?) adquiriendo un viejo iPod como consumidor de música pero también como creador.
Sin duda hay mucho de que hablar sobre todo lo que rodea a la música offline, el resurgimiento del formato físico, que sin explayarme demasiado pienso que es parte moda y de nicho pero que ese movimiento algo nos quiere decir y analizaré en algún momento.
Pero todo esto no puede ser entendido sin abarcar el ocio en general, como bien lo dice en el artículo de Galeria Preciados en este párrafo:
“Es normal y lícito señalar a Spotify, pero creo que no tiene sentido hablar de esto sin pararse a pensar en como la industria tecnológica ha canibalizado nuestras formas de ocio, nuestra visión de futuro e incluso nuestras relaciones personales (¿a alguien le suena lo del tiempo de calidad o el body count?)”
Esta entrada es sólo una introducción, sobre lo que en algún momento hablaré más y daré opinión sobre todo ello, pero es un buen punto de partida que me ayudo a destrabar borradores, pensamiento e ideas guardadas en el tintero.

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